TEMAS DE  educación especial
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MARIO, INTEGRACIÓN DE UN NIÑO AUTISTA
 A UN AULA REGULAR


Alejandro González Celia.
 Sociólogo de la Educación, profesor.
(Medellín, Colombia).


"El que se aparta de la inocencia, ¿a dónde irá a llegar? La voluntad y la bendición del Cielo no acompañan sus acciones." EL LIBRO DE LAS MUTACIONES

Mi intención con esta ponencia no es hacer una gran explicación de las características psicológicas, médicas o neurológicas de la condición autista; pues no estoy en condiciones de hacerlo. Tampoco es mi propósito brindar soluciones a los profesores para resolver las dificultades que implica hacerse cargo de la educación de un niño con necesidades educativas especiales. El fin que persigo con esta presentación es socializar con mis colegas, profesores y profesoras, una experiencia que estoy teniendo en estos momentos: trabajar con Mario, un niño de diez años diagnosticado como un caso de autismo leve.

Para empezar, vale la pena explicar muy brevemente en qué consiste la condición autista.

Aunque siempre han existido personas con autismo, a las que los griegos se referían como "ángeles", por las características de su comportamiento y su apariencia físicamente hermosa, fue hasta 1943 que un doctor norteamericano hizo la descripción del síndrome autista. Los adelantos hasta el presente, han permitido descubrir que el autismo es originado por alteraciones biológicas que provienen de distintas fuentes (genética, infecciones, desórdenes metabólicos, entre otros). Dichas alteraciones producen disfunciones en los circuitos neuronales de tal forma que se altera el procesamiento de la información. Como consecuencia de lo anterior se constituye un trastorno en el desarrollo de funciones críticas de humanización; y esa falta de desarrollo produce a su vez anomalías en las áreas de comunicación, relaciones interpersonales y patrones de conducta e intereses. La incidencia de personas autistas es aproximadamente 10 a 15 por cada 10.000 nacimientos y hay predominio de niños sobre niñas de 3 a 1.

La gran dificultad de las personas autistas es que no se dejan afectar por las condiciones externas y por ende no afectan en nada lo que hay a su alrededor. No interactúan con los otros y cuando lo hacen presentan grandes dificultades para comprender lo que se les dice y para hacerse entender por los otros. Esto hace que su mundo interior sea un misterio para todos los que están a su alrededor.

Al Colegio Georges Charpak (ubicado en Leticia, ciudad al borde del río amazonas, en la selva colombiana) donde me desempeño como rector y profesor de primero de primaria, llegó una tarde lluviosa una familia interesada en que su único hijo entrara a estudiar con nosotros. Ese día conocí a Mario, un niño de diez años diagnosticado con autismo leve. Su papá y su mamá averiguaron todo lo relacionado con el colegio: nuestra metodología de trabajo, cuántos alumnos había en cada curso, cuánto costaba la matrícula y la pensión, etc. pues su intención era que Mario ingresara a un "colegio común y corriente".

Mi primera reacción fue de curiosidad: nunca había conocido a una persona autista, excepto en las películas de cine y algunos libros que había leído. Mario dijo su nombre, me dio la mano y fuimos a recorrer el colegio junto con sus padres. Al finalizar la visita, Mario ya estaba matriculado como estudiante regular del curso de primero de primaria.

El proceso de integración de Mario al aula regular comenzó desde antes de que él entrara al salón de clase. A continuación haré una breve exposición de los "pasos" que he llevado a cabo para realizarlo. En ningún momento deben entenderse como una "formula" o una "receta" para la integración, pues cada niño es un mundo distinto, cada condición es una patología diferente, y cada profesor practica una metodología particular.

1. HONESTIDAD

La tarde en que Mario se matriculó en el colegio, fuimos muy sinceros con sus papás al explicarles que no éramos expertos en la materia, que nunca habíamos trabajados con niños autistas, pero que si estabamos muy interesados en hacerlo. Así mismo, ellos nos contaron sus expectativas, sus metas, sus intenciones al matricular a su hijo en el colegio. De esta manera se establecieron unos principios sólidos de trabajo mutuo entre el profesor y la familia, basados en la comunicación honesta de intenciones (familiares) y posibilidades (institucionales).

2. CLARIDAD EN LOS PROPÓSITOS

Una vez los padres de Mario aceptaron nuestro desconocimiento del tema, compensado por el gran interés personal de investigar y estudiar como trabajar con él; charlamos informalmente para aclarar cuáles eran los propósitos que ellos perseguían al matricular a Mario en el colegio. Llegamos a establecer tres objetivos principales, en el siguiente orden de importancia:

a. SOCIALIZACIÓN, que Mario trabajara y se relacionara con niños "normales" en un aula regular para refinar sus habilidades sociales. b. CAMBIO DE AMBIENTE, que Mario estudiara en un colegio regular, pues ya tenía la experiencia de haber trabajado con diferentes terapistas particulares y en la Unidad de Atención Integral y los objetivos planteados en estas instancias ya habían sido cumplidos: aprestamiento básico, seguimiento de instrucciones sencillas, reconocimiento de colores, etc. c. DESARROLLO COGNITIVO, que Mario aprendiera nuevas cosas que le permitan desarrollar sus capacidades intelectuales de una manera acorde a su condición y a su ritmo particular de trabajo (aprendizaje de escritura de frases sencillas, manejo de números y operaciones básicas de matemáticas, etc.).

Una vez establecidos estos propósitos se dio inicio al trabajo en el aula con Mario.

3. CONSIDERARLO UN NIÑO COMÚN Y CORRIENTE

Con el fin de cumplir el primer objetivo de la integración de Mario, establecimos como prioridad el tratarlo como a los demás niños del colegio. El día que llegó al aula de clase, lo presenté a sus cinco compañeros de curso como el nuevo amigo que nos iba a acompañar en el desarrollo de las clases. Un nuevo niño que era como ellos, pero que tiene un problema para comunicarse con los demás. Esto hizo que sus compañeros se interesaran en él de una manera natural y nada prejuiciosa, y por el contrario se convirtieron en los principales aliados para desarrollar las potencialidades latentes en Mario. Iniciamos el trabajo en un proyecto de aula para aprender a comunicarnos con Mario que ha arrojado como resultado que él haya aprendido a expresar emociones por medio de gestos, que escriba frases coherentes de manera adecuada y que juegue con sus compañeros de una manera tan normal como lo hacen los demás niños del colegio.

4. LECTURAS, INVESTIGACIÓN Y APRENDIZAJE

Como explicaba al principio, nunca había trabajado con niños con necesidades educativas especiales, particularmente con condiciones autistas. Así que desde el primer día me interesé en buscar información en diferentes fuentes de las implicaciones de esta situación. Busqué libros, información en internet; y leí, tomé apuntes y así día a día iba enterándome mejor de que se trataba el autismo lo que me daba luces acerca de cómo realizar mi trabajo con Mario. Vale la pena destacar en este punto la colaboración de la Unidad de Atención Integral Municipal que ha seguido de cerca el desarrollo de mi trabajo con Mario, convirtiéndose en acompañantes constantes del proceso, ofreciendo sus conocimientos de diferentes maneras lo que ha ayudado a que la integración de Mario al colegio sea exitosa.

5. COMUNICACIÓN CONSTANTE CON LA FAMILIA Y CONOCIMIENTO DE LA COTIDIANIDAD

Desde el primer día establecimos canales de comunicación concretos y eficaces entre la familia de Mario y yo como su profesor. El cuaderno de actividades diarias se convirtió en una especie de bitácora que iba atestiguando el desarrollo de Mario en el colegio y en el que tanto yo como sus padres escribíamos las notas pertinentes a las actividades escolares. Así mismo, visité su casa, para conocer cómo vive, qué programas de televisión ve, cuáles son sus actividades favoritas, cómo es la relación con sus padres, etc. Información que ha sido muy valiosa en todo el trabajo que hemos hecho. Nos pusimos de acuerdo con sus papás en las actividades cotidianas que Mario iba a hacer en el colegio, así como en las actividades para la casa (tareas), de manera que los esfuerzos que hacía en el colegio se complementan con los trabajos que realiza en su casa.

6. CONOCIMIENTO DEL TRABAJO PREVIO

Mario había seguido ya un proceso fuerte de trabajo en otras instituciones educativas, especialmente en la Unidad de Atención Integral. Algo que me brindó mucha ayuda para mí como su nuevo profesor fue haber tenido la oportunidad de conocer el trabajo previo que había realizado en la UAI por medio de su carpeta de trabajos y el informe final. También tuve la oportunidad de hablar con Claudia Ayala, que fue su maestra durante dos años, lo que me permitió conocer cuáles eran sus métodos de trabajo, sus estrategias didácticas, los logros alcanzados por Mario y, sobre todo, saber cuáles eran sus comportamientos, sus gustos, sus intereses, etc.

7. INTEGRACIÓN A ACTIVIDADES COTIDIANAS

Mario ha trabajado en el colegio como un niño cualquiera. Llega a las 7:30 de la mañana, donde espera a sus compañeros para ir al salón de clases. A la hora de la lonchera sale con los demás y la comparte con sus amigos; juega en el recreo con todos los niños y se divierte igual, sino más, que los demás. En varias oportunidades trabaja en la misma mesa con los demás niños del curso (aunque normalmente está en una mesa para él solo, pues es más grande que sus compañeros). Dibuja al mismo tiempo, colorea con ellos, juega en el computador (que ha sido una herramienta invaluable para su desarrollo), les ha enseñado a mejorar sus trazos de escritura (pues tiene grandes habilidades para ello), y ha sido "tutoreado" por varios estudiantes que le enseñan a escribir frases sencillas. Se le brindan estímulos al igual que á los demás niños: se cuelgan sus trabajos, se le evalúan sus actividades, todos lo felicitamos cuando hace las cosas bien. También se ha disciplinado al igual que los otros: cumpliendo la jornada de trabajo, respetando a sus amigos, etc. Se le asignan actividades para la casa, adecuadas a su condición, pero con la misma regularidad que a los demás niños. Todo esto ha redundado en la consecución del primer objetivo planteado con los padres de Mario: ha sido aceptado por los niños del colegio y el ha aceptado a sus compañeros de una forma natural y normal.

Estas han sido las acciones que he llevado a cabo para la integración al aula regular de Mario. Ha sido un proceso corto, pero exitoso. No solamente por el interés personal que le he dado al hecho de que Mario sea mi alumno, sino por el trabajo mancomunado entre la familia, la Unidad de Atención Integral y los demás miembros del colegio que han sido colaboradores invaluables en mi trabajo con él.

Para finalizar, quiero hacer evidentes algunas características de este proceso de integración que han facilitado el éxito del mismo:

1. La comunicación constante con la familia, es muy importante que se dé no solamente con los niños y niñas con necesidades educativas especiales, sino con todos los estudiantes, pues a los padres de familia les es muy difícil educar a sus hijos sin la ayuda del colegio, pero al colegio educar a los niños sin la colaboración de sus padres le es imposible.

2. La investigación permanente, pues ante casos desconocidos, lo más honesto que cualquier profesor puede hacer es documentarse, leer y producir conocimiento alrededor de la nueva problemática que se le presenta, así que debemos convertirnos en estudiantes constantes de los problemas diarios que se presentan en el aula, para así poder responder de la mejor manera a los retos que diariamente nuestro oficio de maestros nos impone.

3. El interés personal, sin duda ha sido un aspecto positivo del trabajo realizado, pues desde el día en que conocí a Mario me interesé en él como persona más que como niño autista. He hecho un seguimiento concienzudo de su proceso de socialización y aprendizaje que ha redundado en la obtención de logros concretos con el trabajo con Mario.

4. La colaboración con otras entidades y personas interesadas, pues el trabajo con niños con necesidades educativas especiales requiere que muchas personas (expertos, profesionales, terapistas, profesores, etc.), se interesen en el proceso y aporten sus conocimientos, sus teorías y sus puntos de vista que enriquecen el trabajo del maestro haciéndolo caer en cuenta de posibilidades, debilidades y fortalezas de la labor que se lleva a cabo.

5. Sin duda alguna el tamaño del curso, tan solo seis niños (incluyendo a Mario), lo que ha permitido hacer un seguimiento individualizado no solo a Mario, sino a todos sus compañeros. Indudablemente si el grupo fuera más grande, como a muchos profesores les toca manejar, el proceso habría sido más complicado y dispendioso. También, el computador que ha sido una muy buena herramienta para descubrir los intereses personales de Mario, así como sus habilidades.

6. La educación al alcance de todos, y con esto quiero decir la visión de educación que manejamos: todos los niños, niñas y personas tienen el derecho de recibir buena educación. La educación es buena por sí misma, pues nos hace cada día mejores personas y excelentes seres humanos pues nos permite el ingreso a mundos distintos y a realidades extrañas que amplían nuestra visión de mundo. Y por tanto, por ser la educación algo noble, no se le puede negar a nadie, por el contrario, debemos luchar para que todos tengan acceso a la mejor educación posible, con las mejores condiciones y con los mejores propósitos.

Espero que esta experiencia personal de integración, sea de utilidad para mis colegas. Maestros y maestras que se despiertan todos los días con la intención de hacer de este mundo un mundo mejor desde uno de los más importantes espacios de transformación: la escuela.

BIBLIOGRAFIA

-PERDOMO Romulo. "EDUCANDO A DANIELITO, Un niño con rasgos autistas". Universidad de los Andes. Ediciones del Rectorado. Mérida, Venezuela, 1987
-"Orientaciones Curriculares Para Niños Y Niñas Con Autismo". Fundación Integrar, Secretaría de Educación y Cultura de Antioquia; y OEA. Medellín, Colombia.




©2001. Alejandro González Celia. (Medellín, Colombia).

Artículo reproducido con autorización.
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